Probando Corsa Classic Ls y Lt 1.4

El auto más vendido de 2009 se renovó hasta el apellido para seguir primero en el ranking de ventas. El precio, sus virtudes y sus defectos, intactos.

Tanto la denominación Corsa como la conocida trompa del modelo le soltaron la mano al motor para dar paso al nuevo Classic, a secas, y al rediseño más jugado que recibió en sus dieciséis años de vida.

Tomando la base el Chevrolet Sail (Corsa chino), el cambio más profundo se encuentra en el frontal, con nuevas ópticas y capot con nervaduras más marcadas. También se incorporaron los intermitentes y la denominación de la versión en los laterales, y tanto baúl como ópticas traseras también fueron retocados por las plumas de la marca; ahora los faros invaden la tapa de baúl.

Adentro todo está prácticamente igual. Apenas perceptibles son el cambio del logo embutido en el volante, y la nueva presentación del display central que informa hora, temperatura y fecha. El estéreo también es nuevo, similar al de los Spark y Agile. Mantiene sus bondades (USB y entrada auxiliar) y también sus contras (mala recepción en zonas céntricas).

Uno de sus puntos críticos es la posición de manejo. Sin regulación en altura de butaca ni volante, los más altos van a acusar la postura: se viaja alto y el volante queda muy bajo. Lo que sí queda a mano son los comandos de los vidrios, incluso iluminados y con comandos independientes para las plazas traseras, sector en donde sólo viajarán cómodos dos adultos.

La factura general del vehículo no excede la media del segmento. Los plásticos son mejorables, pero no abundan las rebarbas y las contrapuertas son tapizadas en su totalidad, lo que le imprime calidez y una mejor sensación de calidad.

Dinámicamente, sus características permanecen intactas. Las suspensiones siempre estuvieron pensadas para filtrar las irregularidades del asfalto urbano. Esa configuración lo penaliza a altas velocidades, con un rolido marcado y balanceos que pueden darte algún que otro susto.

El motor es elástico y se pone picante a partir de las 2.500 rpm, aunque se muestra bastante rumosoroso. Los consumos son contenidos, con menos de 10 l/100 km en ciudad, y 7,5 en ruta. La caja cumple satisfactoriamente. Tiene recorridos largos, pero no presenta inconvenientes a la hora de conectar las marchas. Sólo la reversa algunas veces se pone algo arisca.

Equipamiento: aire acondicionado, dirección asistida, radio con CD, mp3, entrada auxiliar y USB, cuatro levantavidrios eléctricos, cierre central de puertas, espejos con regulación manual desde el interior, llantas de aleación de 14″, asiento trasero rebatible 60/40 y espejos y manijas color carrocería.

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